ENCICLOPEDIA DE LIBROS ESPAÑOLES DE AFORISMOS (2010-2018), V


En esta sección estamos recopilando los mejores aforismos de los libros escritos por autores nacidos o residentes en España, y publicados en nuestro país a partir del año 2010 en adelante. Lo hacemos para reunir en un único espacio virtual la más ingente cantidad de información posible sobre este tema, a modo de "enciclopedia" para su consulta por parte de cualquier interesado o estudioso en el futuro.

Nota del editor.- La reproducción de los textos se realiza a título informativo y de documentación científica; conminamos fervorosamente a la adquisición de los títulos para sostener la industria editorial española. Y si el libro ya ha sido descatalogado o se agotó y no ha vuelto a ser reeditado, quede aquí constancia de su existencia como muestra de reconocimiento hacia el autor y los editores.


JOSÉ ANTONIO SANTANO
Estación Sur
Alhulia
Salobreña
2012
110 págs.


Todos los días, me propongo cambiar mi mal carácter. Sin embargo, sólo cambian los días.

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Si los libros son vida, ¿por qué son, al parecer, tantos los cadáveres?

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La tristeza me acompaña siempre. ¿Acaso es ella mi verdadero ángel de la guarda?

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La fe no sólo mueve montañas, también las destruye.

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Se suceden los días y no me encuentro en ellos, soy la sombra que los sustenta.

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Volvamos al génesis de todo y hallaremos la nada, el vacío.

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No es momento de lamentaciones. Se pierde lo que no se ha sabido amar hasta el fin de nuestros días.

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Siempre creí que los inviernos hacían fuertes a los hombres, ahora sé que sólo los hacen fríos.

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Perdonó a los amantes mientras caía vertiginosamente desde la trigésima planta de los Apartamentos Paraíso.

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Allí donde estén, todos los verdugos son iguales, y distintas las víctimas.

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Si la verdad existe, ¿por qué la oculta la noche?

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Después de una tempestad, viene otra.

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Supe, diez días después de haber cumplido cuarenta y ocho años, del verdadero dolor de los vencidos.

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¡Aleluya! ¡Aleluya! Me he visto en el espejo, y no me he gustado.

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De noche, todos los hombres son necios.



EMILIO LÓPEZ MEDINA
El dolor
Octaedro
Jaén
2013
187 págs.


Ningún acto es trivial, ninguna omisión es trivial. Ninguna palabra es trivial, ningún silencio es trivial.

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De esta manera, quien proyecta su futuro es alguien que se empeña en dominar la vida… Un proyecto de vida niega el azar.

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Seguramente, una persona (casi) feliz sería aquella que se mete en una buena “zona” de interconexiones y, sobre todo —si es un estoico moderno— la que toca sólo los puntos imprescindibles para no hacer otras conexiones/vínculos superfluos y, por mera ley de probabilidades, peligrosos.

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En ese camino, y por la naturaleza misma de las cosas, éstas son tan inciertas, indiscernibles, imprevisibles, inestables y enigmáticas, que nuestra vida no parece sino el tránsito por los sueños de un Dios dormido que a veces tuviera pesadillas de despertar, y nos obligara a caminar entre ellas.

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Vivir es, pues, el arte más versátil.

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El hombre que no haya llorado de pequeño llorará de mayor.

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Se es más ignorante en la época de la vida en que más se necesita no ser ignorante: la juventud.

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Los jóvenes son gente extraña; es decir, son extraños a la vida, acaban de llegar. Por eso, joven es y todo lo humano le es desconocido.

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Descubrirán, en efecto, que la vida es una fiesta, pero una fiesta triste.

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Aguardar y reservarse para la felicidad que ha de venir es una suerte de consuelo que en su vertiente terrenal iguala a la vertiente teológica (es decir, a aquella virtud teologal…).

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La felicidad es tan difícil, que nos conformamos con su esperanza. La felicidad es la promesa de la felicidad.

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El hombre es un niño toda su vida —caprichoso, voluble, egoísta, juguetón (sus juguetes: los coches; sus juegos: la política y los negocios, …le gusta también jugar a las guerras)—. Hay un momento en que parece entrar en la madurez, pero enseguida se hace viejo: es decir, más niño.

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Decía Séneca que “hay que aprender a vivir mientras se vive”. Estos tiempos tan modernos con tantos cambios tecnoaxiológicos, imponen además que haya que escribir el guión de la vida mientras se vive.

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Dejar la infancia es empezar a morir, pues es empezar una lucha a muerte con la vida, en la que, obviamente, al final saldrás perdiendo.

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Una persona bella nos parece bella cuanto más alejada de la enfermedad nos parece. Por eso los jóvenes son bellos.

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Incluso en su génesis, la Belleza aparece de manera subitánea. Como la propia inspiración del artista, surge de pronto —de pronto una niña se hace muchacha—, frente a la fealdad y la degradación, que es lenta y se va gestando muy pausadamente a lo largo de muchos años, en cada uno de los momentos de la vida recorrida.

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La única soberbia, y la mayor soberbia, deriva de sentirse uno bien de salud. Dicho a la inversa: la enfermedad acaba con toda soberbia en un pispás.

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Todos somos de un mundo único, en el que cada cual se cree único.

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La alegría del hombre feliz recuerda la felicidad del cervatillo ante el día radiante de la apertura de la veda.

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La felicidad, como la verdad respecto del error, es una sola posibilidad entre infinitas posibilidades (de desgracia). Por ese carácter excepcional precisamente es felicidad.

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Si supieran a cuánta gente que se burlaba de la vejez he visto envejecer…

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Dios está al principio de toda alegría. El Diablo, al final.