ENCICLOPEDIA DE LIBROS ESPAÑOLES DE AFORISMOS (2010-2018), XII


Inauguramos nueva sección, en la que vamos a empezar a recopilar los mejores aforismos de los libros escritos por autores nacidos o residentes en España, y publicados en nuestro país a partir del año 2010 en adelante. Lo hacemos para reunir en un único espacio virtual la más ingente cantidad de información posible sobre este tema, a modo de "enciclopedia" para su consulta por parte de cualquier interesado o estudioso en el futuro.

Nota del editor.- La reproducción de los textos se realiza a título informativo y de documentación científica; conminamos fervorosamente a la adquisición de los títulos para sostener la industria editorial española. Y si el libro ya ha sido descatalogado o se agotó y no ha vuelto a ser reeditado, quede aquí constancia de su existencia como muestra de reconocimiento hacia el autor y los editores.


GABRIEL INSAUSTI
Preámbulos
Renacimiento
Sevilla
2015
173 págs.



La inteligencia es enemiga de la paz precoz.

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Suelen hablar con entusiasmo de un mundo en que todo es posible. Yo prefiero uno en que algo sea real.

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Desconfía del que proclama que nada es sagrado, porque ése se tiene a sí mismo por sagrado.

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Si yo soy yo y mi circunstancia, entonces ¿por qué creo que lo único que debo cambiar para ser feliz es mi circunstancia?

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Ni gustarse ni detestarse: la única cordura está en ser un poco indiferentes para nosotros mismos.

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Todavía confundimos a veces el que algo concuerde y el que sea verdad.

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Una falta de inteligencia es no saber generalizar; otra, sólo saber generalizar.

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La interpretación nos dice más de quien interpreta que de lo interpretado.

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Para el pensamiento, destruir a conciencia es mucho más difícil que construir improvisadamente.

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Claro que sé que desde dentro se ve la complejidad de todo. Por eso no entro, prefiero quedarme a la intemperie con mi sencillez.

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Si lo vemos todo en términos de todo o nada, entonces no sabremos qué hacer con este mundo: no es todo, pero tampoco es nada.

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Uno acaba por entender a las personas, pero cuando ya es demasiado tarde.

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Con la soledad y la compañía sucede que a veces no se sabe cuál es la enfermedad y cuál es el remedio.

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Se puede vivir y se puede matar toda incertidumbre. Lo que no se puede es vivir habiendo matado toda incertidumbre.

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Lo primero en lo que se pone de manifiesto que somos reyes es en nuestra posibilidad de abdicar.

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El horror más intenso, suministrado en pequeñas dosis, termina por hacérsenos trivial.

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Lo peor que le puede pasar al disidente es que desaparezca la oficialidad respecto de la cual ha disentido.

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El reino de la ineficiencia es invivible, pero el de la eficiencia es inhumano.

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Nada como la adversidad para averiguar qué pensamos realmente de las cosas.

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Si no quieres verte obligado a cumplir tu amenaza, hazla bien grande.

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La desconfianza produce sus propias causas.

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La ecuanimidad es el camino más corto para quedarse solo.

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La elegancia, demasiadas veces, consiste en no darse por enterado.

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El que busca ante todo vencer sólo consigue vencer.

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¿Que si creo en Dios? Desde luego, creo que existe o no más allá de que yo crea en él o no.

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Dime qué opone cada época a lo sagrado y te diré qué tiene cada época por sagrado.

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La obsesión por la certeza nos ha hecho mucho daño. Casi todo lo que merece la pena saber es incierto.

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La tendencia moderna a desacralizar lo sacro es directamente proporcional a la tendencia a sacralizar lo profano.

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La aspiración inconfesa del nihilista es destruir el mundo en una sola frase.

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A menudo el problema no es que Dios no exista, es que no existe lo bastante, con esa manifestación evidente, con esa gratificación inmediata que se le exige hoy a todo.

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Claro que la ciencia no puede responderlo todo. Ni siquiera puede preguntarlo todo.

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En algunas conversaciones no se profundiza por miedo a discrepar. En otras, por miedo a coincidir.

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Las instituciones más legítimas son las que contemplan como objetivo última su propia disolución.

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Dentro de poco sólo se nos reconocerán derechos sin antes se nos reconoce víctimas.

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Algo va mal cuando todo el mundo reclama más escaparate pero nadie reclama más trastienda.

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Parece contradictorio, pero para aceptar el totalitarismo basta con adoptar un punto de vista parcial.

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Tal vez el fanatismo sea una simple cuestión de impaciencia.

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Viajar es eso que hacemos de vez en cuando para darnos el gusto de regresar.

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¿Haces mucho? Pregúntate por qué.

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No hay nada más terrorífico que una multitud cargada de razón.

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Cometemos el error de esperar la solución de los sistemas, cuando sólo puede venir de las personas. Del sistema únicamente debemos esperar que moleste lo menos posible.







PEDRO ROSO
Figuraciones y sospechas
La Isla de Siltolá
Sevilla
2016
72 págs.


La perfección es un estado paradójico: exige renunciar a todo para ser feliz.

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De un modo fortuito y azaroso, sin esperarla, acude a veces la certeza: vivir es un verbo de la tercera conjugación.

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Desde la superstición, el presente no es otra cosa que un pasado que repite sin descanso sus conclusiones.

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A cada momento estamos creando futuros recuerdos...

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Parónimos inquietantes: estético / estático.

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El relativismo arraiga en el afán de totalidad, en la nostalgia de absoluto. Sólo quien pretende abarcar el todo proclama -tras el inevitable fracaso- la imposibilidad de aprehender siquiera "una" verdad.

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Sin memoria no tiene asiento el presente; sin olvido, el futuro es intransitable.

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Y en los días de lluvia, ¿dónde se refugia la sombra?

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¿Qué ocurre cuando la duda deja de ser el punto de partida de un modo de conocimiento y se convierte irreparablemente en un modo de ser?

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Lo verosímil es lo último que les queda a quienes, dudando de la posibilidad de la verdad, no quieren renunciar a ella.

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¿Opiniones? ¡Opiniones las tiene cualquiera! Lo raro es tener ideas.

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La ironía es la huella que deja el fracaso en aquellos que no han renunciado definitivamente a la esperanza.

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Todos los pensamientos únicos dejan el campo y las grandes avenidas sembrados de cadáveres.

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No hay textos intemporales. La mejor prueba, una edición crítica: cientos de notas confirmándolo.

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¿Por qué detrás de todo escepticismo se esconde la nostalgia de lo absoluto?

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Al recordar, el sujeto que recuerda es ya mero espectador y no el protagonista de lo recordado. Los recuerdos siempre los ha vivido otro.

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¿Cómo se concibe el cambio si borramos el futuro del horizonte?

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Si todo es repetición y sólo quedan fragmentos, hilos sueltos, retales, ¿a qué viene tanta escritura y tanta firma?