Las ocurrencias recurrentes de Felix Trull


Felix Trull (quasimanniano heterónimo de un hombre llamado José Luis) es autor de centenares de aforismos, que ha venido pergeñando durante más de veinte años en cuadernos que se apilan en una maleta de color azul, con ruedas para más señas (según él, "es bueno estar prevenido, nunca se sabe cuándo tienes que salir corriendo"). En esta sucinta selección de sus aforismos más recientes encontramos una serie de ocurrencias recurrentes, como él mismo las llama con no poca ironía, pues se trata en apariencias de chispazos que, tal vez, no vayan a más y permanezcan en estado larvario, pero que en su capacidad de retornar a la mente acaban convirtiéndose en una suerte de provocación al pensamiento, de reto a la reflexión, de invitación al viaje...


Dios me libre del socorrista, que de no hundirme ya me ocupo yo.


Tengo poco que decir, y lo que digo, lo digo poco.


Nada se inventa, todo se descubre.


El ser formal y confiable respecto a los demás no debería excluir la libertad de contradecirse a uno mismo, de sabotearse hasta la extenuación.


Sólo los muy jóvenes o los muy groseros pueden ostentar sus certezas como si fuesen pendones de victoria.


Juega conmigo, no conmigo.


Hay quien yerra con tanta precisión, que se diría que está apuntando.


Hay que ser muy soberbio para tomarse la propia vida como algo personal.


La vida es demasiada larga como para tener un único sentido y demasiado corta como para contenerlos todos.


Quien esté libre de bubas, que tire la primera costra.


Conocerme es confundirme.


Pobre del que se aturulla con las palabras... el que al leer "flor" se imagina una especie vegetal y no un ser que estalla hacia la luz... el que al oír "Dios" piensa en sotanas y no en un espacio sin rincones y un tiempo sin esquinas... quien al toparse con los verbos usados, los adjetivos releídos, los nombres saqueados, no siente un deseo irrefrenable de desventrarlos y buscarles el corazón caliente, la víscera jugosa, el tuétano nutricio. Infeliz el que se deja robar la cartera del lenguaje, porque le habrán dejado sin su propia vida, condenado a subsistir de prestado, ausente de sí mismo como un títere desnortado.


El nivel de una inteligencia se mide en su capacidad de resistir la tentación de disolver la ambigüedad intrínseca de lo real.


Soy tan antiguo que a veces pienso que ni siquiera he llegado a nacer.


Cuando alguien me dice que hay que abrir un debate, yo sé que en realidad va a comunicarme una decisión.


¿Nunca te has sentido como un mosquito aplastado contra el parabrisas de la vida?


El fin del mundo debe ser lo único que siempre está a punto de empezar.


Me encantan las mentalidades abiertas que piensan como yo.


¿Qué es eso de la "libertad de la hoja seca", oh poeta? Luego vienen las quejas, los lloros y las pataletas...


LAPSUS CALAMI. Ir a escribir "puerta" y que mis dedos tecleen "muerta". Puerta muerta. La peor de las pesadillas.


 Felix Trull


Aforistas españoles vivos

Como un suculento y nutricio menú degustación ha sido mi lectura de este Aforistas españoles vivos que Libros al Albur ha puesto al alcance de los lectores aficionados al género. Un espléndido menú de once platos sabiamente combinados en los que, en variadas dosis y tiempos de cocción, y picando de aquí de y de allá, se paladean todos los sabores conocidos, si bien, al menos para quien esto suscribe y acaso producto de los tiempos que corren, lo ácido y lo amargo se llevan la palma.



De los aforismos de Lichtenberg, que tradicionalmente han conocido una excelente acogida en el mercado editorial español, existen tres ediciones distintas, publicadas por Edhasa, Cátedra y Fondo de Cultura Económica. Este volumen publicado por Hermida Editores, el primero de la obra completa que ahora se publica en traducción de Carlos Fortea y prólogo de Jaime Fernández, recoge los tres primeros cuadernos según la edición canónica publicada en alemán, con lo cual nos encontramos ante una novedad de importancia dentro del género en español.



Los Aforismos de Oscar Wilde que recopila Gabril Insausti en esta edición recientemente editada por Renacimiento, dentro de la magnífica colección A la mínima dirigida por Manuel Neila, suponen una magnífica demostración del inmenso talento del autor para el género más brave. Se trata, en su mayoría, de frases entresacadas de sus propias obras, que avalan la capacidad sintética, incluso sentenciosa, del irlandés.


Ilusión y verdad del arte, de Nietzsche

Ilusión y verdad del arte es una antología de pensamientos de Friedrich Nietzsche en torno al tema de la ilusión y la autenticidad en el arte. Escogidos, traducidos y prologados por Miguel Catalán, dan una visión panorámica de las ideas del filósofo alemán sobre la función y el sentido del arte en la vida humana. Aunque el orden de los textos es temático y no temporal, por estas páginas van pasando ante los ojos del lector las distintas fases del pensamiento de Nietzsche hasta los casi desconocidos fragmentos póstumos.



Reflexiones del señor Z. no es un libro de aforismos, en el sentido clásico del término: sus 259 textos, más o menos breves todos ellos, encajan mal con la aspiración más o menos moral, más o menos sapiencial, del lapidario género más breve. Aquí, unos llevan a otros, como cuentas distintas de un mismo collar. Reflexiones del señor Z. tampoco es un libro de microrrelatos, entendidos como lentejuelas narrativas que brillan un momento, cuando incide sobre ellas la luz de la lectura, y luego se apaga. En este caso, la luz rebota y va dando saltos, sin encontrar un posadero al final.



La ventana invertida, del filósofo y mago Miguel Catalán, no es su primer libro. Ni es el primer libro suyo que leo. A Catalán, como a mí, le gusta lo breve. Seguramente, al igual que yo, lo ha leído todo. Sin duda es un lector exhaustivo, pero se queda con lo nuclear, lo contundente, lo esencial. Y todo ello le inspira lo propio. Esta “ventada invertida” lo presupone. Se nota que tiene un gran dominio de la concisión, al menos para expresar sus pensamientos por escrito. Y yo se lo agradezco profundamente. Esta ventana suya nos ofrece las reflexiones que se hace a sí mismo sobre su entorno más interno y externo.


La cruel certeza de Pérez Antolín

El aforismo goza de plena salud. Como género literario, ofrece una fórmula reflexiva, provocadora, asertiva que, pese a los interrogantes que es susceptible de abrir, da seguridad, pues proporciona una racionalidad que persigue poner en orden el mundo. Y el nuevo libro de Mario Pérez Antolín, La más cruel de las certezas, es un buen ejemplo de la actualidad del aforismo y de su eficacia como medio de expresar una racionalidad frente al desorden.



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