Los aforistas que se ocupan de Dios


José Luis Trullo.- En su nota sobre una antología de aforismos publicada hace unos meses -León Molina (ed.), Verdad y media. La Isla de Siltolá, Sevilla, 2017-, Antonio Avendaño se lamentaba de que "decididamente, los aforistas españoles no creen en Dios, aunque alguno en algún momento parezca a punto de hacerlo". Según este texto, había que sorprenderse por que a los aforistas españoles vivos "no les interese como tema literario o filosófico, pese a ser un asunto que literaria y filosóficamente siempre ha dado mucho juego". El texto se puede leer en este enlace.

Bien, ¿son ciertas las palabras de Antonio Avendaño? Una somera lectura de los libros de aforismos publicados en España en los últimos años, y ciñéndonos exclusivamente al siglo XXI, nos permite afirmar, de manera taxativa, que no son exactas. Una cosa es que el editor de Verdad y media, en el legítimo uso de su derecho a la selección, haya decidido excluir aquellas breverdades acerca de Dios, y otra muy distinta es incurrir en sinécdoque y tomar la parte por el todo. Existen numerosísimos aforistas españoles vivos, de nuestra época presuntamente laica y profana, que han escrito y escriben aforismos sobre Dios.

Buena prueba de ello es la antología que he tenido el placer de coordinar, y que puede leerse en este enlace. Con el título de Las cosas que no son. Los aforistas y Dios, he reunido decenas de aforismos escritos por autores rigurosamente contemporáneos, donde se aborda de manera monográfica la figura de Dios; no la religión, ni lo sagrado, ni lo divino: la figura de Dios. Participan en el volumen Gabriel Insausti, Jesús Cotta, Ander Mayora, Gregorio Luri, Enrique García-Máiquez, José Antonio Camacho Vázquez, Juan Kruz Igerabide y Felix Trull, y en todos ellos se percibe una ocupación genuina por acoger, ya no un tema desde una perspectiva intelectual, sino una experiencia espiritual que ha acompañado a la especie humana desde los albores.

Pero la cosa no acaba aquí. A raíz de la elaboración de la Enciclopedia de libros españoles de aforismos, he podido leer muchos volúmenes de literatura breve donde aparecen, de modo recurrente, aforismos que tratan la figura de Dios (aunque, como es lógico, no siempre desprovistos de beligerancia). De estas lecturas me he permitido extraer los que comparto a continuación, con la esperanza de que dejemos de lado ciertas generalizaciones apresuradas y nos animemos a penetrar en el vasto bosque de la aforística contemporánea española, en el convencimiento de que hallaremos tesoros que aún ni sospechamos...


No sé si Dios existe pero lo cierto es que insiste. (Ramón Eder)

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Dios dirá, pero de momento se calla. O acaso lo acallamos. Mas un buen día vuelve a inspirarnos tras desesperarnos. (Andrés Ortiz-Osés)

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La mente analítica, en sus cálculos, no contempla la existencia de Dios, excepto cuando le salen mal. (Juan Kruz Igerabide)

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Al diablo le gusta razonar; Dios se ríe de la lógica. (José Luis García Martín)

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Una amplitud sin mesuras: eso es Dios o el amor. (José Manuel Camacho Vázquez)

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¿Y si solamente ante Dios pudiéramos tener una imagen completa de nosotros mismos? (Gregorio Luri)

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Hay tres tipos de ateos: los que no necesitan a Dios para nada, los que lo sustituyen por cualquier cosa, y los que si existiera lo acusaría de haberlo hecho todo muy mal. (Jesús Cotta)

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Dios tiene la inteligencia que tiene el que lo piensa. (León Molina)

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Dios es un remo. (Ramón Andrés)

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Cuando digo Dios, no se me llena la boca, sino que se me vacía. (Carlos Marzal)

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Dos es el nombre abreviado de Dios. (José Luis Gallero)

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La conciencia es el único resto que nos queda de Dios, en el caso improbable de que haya existido. (Manuel Neila)

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Dios existe. Prueba de ello es que no se ocupa de mí. (Andrés Trapiello)

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¿Que si creo en Dios? Desde luego, creo que existe o no más allá de que yo crea en él o no. (Gabriel Insausti)

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Uno debe decidir entre sus garabatos mentales y la caligrafía de Dios. (Ander Mayora)

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La existencia es un dolor mortal. Dios es un goce eterno. Así que, en efecto, Dios no "existe". (Felix Trull)

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Dios mortifica a algunas personas con el don de la inteligencia, y el diablo gratifica a otras con el don de la astucia. (Ricardo Labra)

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Dios es la abundancia del pensamiento. (Fernando Menéndez)

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Dios busca lo que piensas cuando sopla el aire. (Hiram Barrios)

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Creo en Dios como interjección. (Tirso Priscilo Vallecillos)



Asimismo, en El Aforista hemos compilado las decenas de aforismos que los clásicos del género han consagrado a glosar la figura de Dios. Pueden leerse en los siguientes enlaces:












Enciclopedia de libros españoles de aforismos

Inauguramos nueva sección, en la que vamos a empezar a recopilar los mejores aforismos de los libros escritos por autores nacidos o residentes en España, y publicados en nuestro país a partir del año 2010 en adelante. Lo hacemos para reunir en un único espacio virtual la más ingente cantidad de información posible sobre este tema, a modo de "enciclopedia" para su consulta por parte de cualquier interesado o estudioso en el futuro. Las primera obras que incorporamos son los libros de Carlos Marzal, Ana Pérez Cañamares, Manuel Neila, Victoria León, José Luis Morante, Ander Mayora, Jordi Doce, Dionisia García, Fernando Menéndez, Erika Martínez, Felix Trull, José Antonio Santano, Emilio López Medina, Carmen Canet, José Ángel Cilleruelo, Pedro Roso, Antonio Rivero Taravillo, Miguel Ángel Arcas, Gabriel Insausti y Mario Pérez Antolín, entre otros.


De poetas a aforistas

Iniciamos en El Aforista una ronda de entrevistas con poetas que, en un momento dado, empezaron a cultivar el género más breve, hasta incorporarlo a su quehacer cotidiano. Van a desfilar con sus aportaciones Ana Pérez Cañamares (con quien iniciamos la serie), León Molina, Miguel Ángel Arcas, Raquel Vázquez y Erika Martínez, entre otros.


Cioran: la pausa del espíritu

Émil Cioran fue uno de los escritores más personalmente antihumanistas del s. XX. Nacido en Rumanía, hijo -como Nietzsche- de un pastor, recaló en París hasta su muerte, renegando de todos los rebaños. Sus libros, justamente célebres por su pesimista visión de la existencia, poseen una bella melancolía que los salva de la insulsa salmodia quejica. En ellos, además, encontramos muchos de los aforismos más redondos de la filosofía reciente; herederos, en parte, de los del Schopenhauer de Parerga y Paralipomena, así como de los textos breves de Lichtenberg y Kierkegaard, abordan de manera acerada y cruel algunos de los temas lacerantes de nuestra condición humana: la plenitud imposible, la muerte, el fracaso, la historia y sus pesos, la poesía y sus contrapesos...  En El Aforista nos hacemos eco de algunos de los reunidos en El ocaso del pensamiento (1940), uno de sus títulos formalmente más equilibrados y austeros, si es que se pueden usar dichos epítetos en un autor tan decididamente desmesurado.


Pessoa: aprender a no ser nadie

La obra y la personalidad de Fernando Pessoa han sido sobradamente estudiadas, analizadas e incluso desmenuzadas desde que, en 1982, se diera a conocer uno de los títulos mayúsculos del siglo XX, su proteico y deforme Libro del desasosiego. La pluralidad y heterogeneidad del autor eran, no sólo conocidas, sino fomentadas por él mismo, así que sería ocioso abundar de nuevo en ello. Aun así, tal vez se haya incidido excesivamente en su gusto por los heterónimos desde la perspectiva de la multiplicación de la identidad personal, orillando el hecho de que, detrás de ella, late un proyecto de destrucción de la misma, una verdadera tarea de conquista del anonimato esencial del ser humano.


Gil-Albert: el placer de discurrir

Un arte de vivir es un volumen misceláneo, compuesto por anotaciones dispersas entre las cuales los aforismos tienen un papel destacado, donde Juan Gil-Albert (Alcoi, 1904-Valencia, 1994) "escribe, como si se tratara de un dietario personal", en palabras de Claudia Simón, aquellas reflexiones en bruto que luego darían pie, o no, a algunos de sus poemas, ensayos o artículos de prensa. Ese carácter primario, un tanto visceral, nos permite acceder a la intimidad del escritor desde una perspectiva nueva, la cual ya habíamos avizorado en su Breviarium vitae. Son sus disquisiciones, aun inspiradas en la España de su época, de total actualidad, plenamente vigentes, lo cual nos informa, para nuestro espanto, de lo poco que cambian algunas naciones por mucho que muden sus estructuras políticas, y para nuestro consuelo, de lo mucho que perviven los buenos textos cuando apuntan a lo esencial.


Hiram Barrios: "El aforismo es una suerte de épica posmoderna"

El Aforista entrevista a Hiram Barrios, a propósito del boom aforístico que está experimentando España en los últimos años. Barrios (nacido en 1983) es escritor, traductor y catedrático. Estudió Letras en la UNAM y es especialista en Literatura Mexicana por la UAM. Ha publicado cuentos, poemas, ensayos y traducciones para distintas revistas, periódicos y suplementos culturales de circulación nacional. Textos suyos han aparecido en revistas de Colombia, Venezuela, Argentina y España. Es autor de los libros El monstruo y otras mariposas (ensayo, 2013) y Apócrifo (aforismo, 2014). Como experto estudioso del aforismo, también es responsable de la antología de autores mexicanos titulada Lapidario (2015). Es profesor de arte y literatura en el Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.


Los sofismas de Vicente Núñez

Vicente Núñez (Aguilar de la Frontera, Córdoba, 1926 - 2002) empezó a publicar sus peculiares 'sofismas' en octubre de 1987, y siguió haciéndolo prácticamente hasta su muerte en las páginas de los periódicos Córdoba y El Correo de Andalucía. Según indica Miguel Casado, "se trata de tiradas breves, que recogen en cada caso ocho o diez frases, sin una especial ordenación ni alguna clase de afinidad temática". Estos sofismas se recogieron en volumen en varias ocasiones: Sofisma (1994), Entimema (1997) o Sorites (2000). El propio Casado publicó la antología Nuevos sofismas (Germania, Alzira, 2001), en la cual agrupaba los aforismos por temas, a modo de diccionario extravagante; con ello muchas de las anotaciones se iluminaban entre sí, logrando una apariencia sistemática que tal vez no había buscado conscientemente el autor (lo cual no significa que no existiera). En El Aforista compartimos algunos de los aforismos de este libro que más nos han llamado la atención.


Karl Kraus: el artista es el Otro

En palabras del filósofo y aforista Miguel Catalán, "de la síntesis entre lo ético estético procede la importancia del aforismo que, a partir de 1905, irá dominando toda la escritura del austríaco Karl Kraus (28 de abril de 1874 - 12 de junio de 1936), pero que constituye también la forma secreta de toda su escritura. Canetti lo expresa indicando que en sus libros y discursos nunca existió un principio organizador dominante, sino que las frases aisladas (inatacables, perfectas) iban ensamblando, el modo de sillares, una Muralla China igualmente eficaz en todas sus partes. Quintaesencia de su estilo y de un ideario personal que intentaba unificar fondo y forma, el aforismo de Kraus presenta una densidad excepcional y unas aristas cortantes, cualidades que tanto influirían en el estilo de escritura de Ludwig Wittgenstein, Elias Canetti, Thomas Bernhard o Peter Handke". El Aforista publica una breve selección de los aforismos de Karl Kraus, extraídos de La tarea del artista (Casimiro, Madrid, 2011), con la pertinente autorización de su traductor y antólogo, el propio Catalán, a quien agradecemos su generosidad.


María Zambrano: la entraña del cielo

En el libro titulado Dictados y sentencias (Edhasa, Barcelona, 1999), Antoni Marí realizó una selección de frases entresacadas de las obras de María Zambrano, tal vez la autora más densa, honda y audaz del pensamiento español de todos los tiempos. La exigencia de claridad que la propia Zambrano planteaba como horizonte moral y conceptual de la filosofía se traduce en un estilo con sobreabundancia de expresiones rotundas, apodícticas, válidas por sí mismas aunque deudoras de una cosmovisión que las ilumina y dignifica. Es por ello que la operación desnaturalizadora de Marí, y en general de todas las antologías que destilan aforismos a partir de textos de otra naturaleza, encuentra en este caso una plena justificación, tanto filosófica como poética.