La lógica del fósforo: un mapa imprescindible del género más breve


José Luis Morante.- Durante décadas, el forjado teórico del aforismo ha soportado en todo el territorio peninsular una severa indigencia bibliográfica. No existían calas reflexivas y, por tanto, no se realizaba ninguna divulgación del legado paremiológico, ni siquiera en ámbitos filológicos y reductos universitarios. Eran excepciones análisis parciales como los de Antonio Sánchez Romeralo en Ideolojía, en torno a las ideas líricas de Juan Ramón Jiménez, o Nigel Dennis sobre José Bergamín, por citar dos aportes de interés. La oquedad indagatoria en la segunda década del siglo XXI comienza a incorporar, a ritmo acelerado, exploraciones sobre la taxonomía lacónica capaces de afrontar una cimentación básica. En estos quehaceres sobre la dicción liliputiense, capaces de convertir la mínima verbal en un género de modernidad liberado de cualquier enclave secundario, sobresalen los nombres de José Ramón González, Paulo Antonio Gatica Cote, Manuel Neila, Carmen Camacho, Juan Varo, Javier Recas, Javier Sánchez Menéndez, Erika Martínez, León Molina, Miguel Catalán, Carmen Canet o José Luis Trullo, cuyos afanes fortalecen los prolegómenos teóricos de la hiperbrevedad.

A las galerías de estudio se incorpora Demetrio Fernández Muñoz (Villajoyosa, Alicante, 1987), licenciado en Filología Hispánica, Master en Estudios Literarios y docente de educación secundaria, que añade a su estela investigadora el cultivo de la poesía. El ensayo La lógica del fósforo. Claves de la aforística española es un quehacer amplio y sistemático, escrito como tesis doctoral, y ahora accesible, más allá de lo académico, gracias al impulso de Apeadero de Aforistas y al no menos valioso entusiasmo de José Luis Trullo en Cypress Cultura.

La senda crítica contiene cuatro tramos que se afanan por dotar al libro de una clave lógica lineal, trazada en el “Preliminar metodológico”, y escrita con un enfoque aglutinador. Pretende despejar algunas contingencias personales como la puerta de entrada al aforismo a través de El equilibrista (Acantilado, Barcelona, 2005) de Andrés Neuman, primer volumen de ensayos, formado por esquejes verbales y fragmentos metaliterarios. El interés cobra fuerza por hitos conocidos, como el monográfico de Insula nº 801, o el estudio-antología Pensar por lo breve de José Ramón González, junto a la insólita floración entre 2013 y 2020 de apuestas editoriales y revistas digitales como El Aforista.

Demetrio Fernández Muñoz investiga la crecida aforística como reflejo de un contexto y de una época que rechaza lo absoluto y el sistema cerrado. El presente, en su expresión literaria, opta por la globalización, la intersubjetividad, el consumo impulsivo de información y la percepción fragmentaria. Hay que recalcar además la fuerza del mapa binario como ejercicio de condensación creativa. Lo digital valora el aforismo por su naturaleza ontológica, permite un mensaje compacto, efectivo y pleno de sentido, que facilita a la conciencia posmoderna el análisis de la realidad envolvente. Pero no hay que olvidar nunca que el esqueleto discursivo de la cosecha paremiológica actual es heredero de una tradición.

Todo análisis terminológico del aforismo parte de un no lugar; el género soporta mal los límites de la definición. Demetrio Fernández Muñoz es consciente de esta situación de salida y titula el capítulo dedicado a la semántica del nombre “Hacia una indefinición del aforismo”. Es un enfoque muy atinado para sondear la ambigüedad presente en los diccionarios. El campo de escollos sortea límites muy leves entre adagio, apotegma, máxima, sentencia, proverbio y otras agudezas conceptuales y subraya la naturaleza heterogénea del nombre. El ensayo recuerda que no es posible la definición de límites objetivos sino un material enunciativo, no exento de imprecisiones, que admite la interpretación etimológica, pese a ser un género asentado en la cronología de la Historia.

De especial interés resulta el capítulo dedicado al análisis diacrónico del aforismo hispano, no tanto por el establecimiento de raíces y magisterios del decir breve contemporáneo, sino por recorrer una senda cultural de los hitos más representativos del género, desde la Edad Media hasta el siglo XX. Si la paremiología del medievo, en su crisol de culturas, incide en la tradición pedagógica, el fortalecimiento de consejos morales y la asunción de una ética, el Renacimiento despierta el pensar humanístico del sujeto moderno; es el tiempo de la agudeza verbal de los apotegmas, frases célebres con epitelio sentimental y humorístico. Pero es en el intervalo áureo del Barroco cuando el aforismo adquiere solidez plena con Baltasar Gracián; la selectiva aportación del escritor a la concisión conceptista no tiene parangón en el neoclasicismo ni en el ámbito tardo-romántico. El aforismo no recupera su fuerza hasta el siglo XX, cuando se produce un periodo solar en el cultivo del género por escritores como José Bergamín, Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez, a los que siguen Ramón Gómez de la Serna, Jardiel Poncela, o Max Aub, por sintetizar las rutas más relevantes. Pero es durante la segunda mitad del siglo, y la albura del siglo XXI cuando la fuerza expansiva adquiere más desarrollo.

Consciente de la sensible presencia del aforismo, como revitalizada modalidad expresiva del tiempo digital, Demetrio Fernández Muñoz focaliza en La lógica del fósforo. Claves de la aforística española las convicciones vertebradoras del laconismo, desde su indeterminación terminológica hasta el discurrir histórico y sus vislumbres en el paisaje. Así logra un anclaje pleno de consistencia y proyección sobre el pensamiento lapidario. Será, sin duda, decantada herramienta de consulta e imprescindible mapa orientador para el lector futuro.

Demetrio Fernández Muñoz, La lógica del fósforo. Claves de la aforística española. Apeadero de Aforistas / Thémata Editorial. Colección Gnomon, 7. Sevilla, 2020. 360 págs. 20 euros.


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